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Cambios económicos y sociales

Las políticas neoliberales aplicadas a partir de los años 80 del siglo pasado y la «hiperglobalización» subsiguiente trajeron importantes cambios y graves consecuencias económicas y sociales.

 Por un lado, desaparecieron las barreras a la libertad de movimientos del capital y los Estados perdieron el control de los flujos financieros. Tras esa libertad de movimientos, llegó la deslocalización de empresas en busca de mano de obra barata y el ocaso de la actividad industrial en territorios de tradición fabril. En muchos países, la construcción creció impulsada por la burbuja inmobiliaria. Los excesos financieros provocaron el estallido de la crisis en 2008, que pronto mudó en un período de gran recesión a la que se hizo frente con políticas de austeridad.

 


 

 

Por otro lado, desde antes de la crisis pero con mayor intensidad a partir de ella, se produjo una intensa precarización de las condiciones de trabajo, la clase obrera se fragmentó en  grupos con intereses diversos y el paro se disparó. La desigualdad creció en el interior de los países, sectores de la clase media se arruinaron y una parte significativa de la sociedad sufrió una intensa depauperización.

Durante las últimas décadas, al tiempo que la globalización se expandía, arreciaron los movimientos migratorios. 

El paro crónico, el estancamiento económico y la creciente robotización de los procesos productivos, que pone en riesgo miles de empleos, siembran hoy incertidumbre en muchos sectores de población.